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Sacramentos

Por: Pastor Presbítero Carlos Gallardo Zapata


La Iglesia Cristiana Metodista Pentecostal tiene dos sacramentos que fueron instituidos por nuestro Señor Jesucristo: El Bautismo y Santa Cena.


¿Qué es un sacramento?

Dice el diccionario bíblico que un sacramento es “Signo sensible de un efecto interior y espiritual que Dios obra en nuestras almas”. Se usa la palabra para designar las dos ceremonias que Cristo instituyó para la Iglesia, podemos decir entonces que los sacramentos son una especie de juramento de obediencia. En sentido general: Un sacramento se define como una “Institución de Cristo, en la cual con símbolos sensibles se representa y sella la obra de Dios en el creyente y éste a su vez expresa fe y obediencia a Dios”.


El bautismo

• Fue instituido por Cristo como sacramento sagrado (San Mateo 3:13-17; 28:18-20 y San Juan 3:22-26).

• Es la continuación del sacramento de la circuncisión del Antiguo Testamento. En Israel todos eran circuncidados para poder pertenecer al pueblo de Dios.

• En el Nuevo Testamento la circuncisión desaparece y se instituye en su lugar el bautismo, es el mismo sacramento, solo cambia la forma, ya no hay necesidad del derramamiento de sangre porque fue hecho una sola vez con Cristo Crucificado (Hebreos 10:12).

• Es un símbolo que representa el lavado de los pecados del creyente (Romanos 5:8), el bautismo de por sí no hace nada, solo representa algo que ya está hecho, muchos creen que para entrar al cielo es necesario estar bautizado, y no es así, solo la fe en Jesucristo puede salvar (San Marcos 10:38-40).

• Tiene elementos externos o sensibles. En este sacramento es el agua el que simbopza el lavamiento del pecado (Hebreos 10:22).

¿Quienes deben ser bautizados?

Los creyentes en Cristo, porque así, lo ordenó nuestro Señor Jesucristo, cuando Jesús ordenó a sus discípulos bautizar seguramente estaría pensando en los adultos que se convertirían (San Materos 28:19).

Estos deben recibirlo como un símbolo del lavamiento de sus pecados, es decir: deben creer primero y después ser bautizados.

Puesto que el bautismo es la continuación de la circuncisión también hay que bautizar a los niños (Colosenses 2:11-12).

Pero ¿se debe bautizar a todos los niños? No, solamente a los niños de padres creyentes, de acuerdo con la promesa de Dios a Abraham, el padre de todos los creyentes (Génesis 17:7).


¿Que demanda el bautismo?

a. De los padres: Los padres que bautizan a sus hijos prometen ante Dios y la congregación educar a sus hijos en la doctrina del Señor y que utilizarán todos los medios a su alcance para este fin. Los padres deben recordar que han hecho una promesa ante Dios en primer lugar y que son responsables por ellos, estos niños son sus hijos, pero más que eso son de Dios.

b. Adultos: Al recibir el bautismo una persona adulta confiesa su fe en Cristo y se declara a su seguidor, por lo tanto debe seguir a Jesús y obedecer, de lo contrario nada vale su bautizo, si es hijo de Dios debe vivir como tal.

c. Niños: Aunque al momento de recibir el bautismo los niños no comprenden, ellos tienen también una gran responsabilidad ante Dios, cuando lleguen a la edad de discernir y comprender.

Siendo el niño aceptado como hijo de Dios su bautismo debe conducirlo hacia la confesión de fe, con la cuál entrará por la voluntad propia a ser miembro de la iglesia de Cristo.


La Santa Cena del Señor

En el Antiguo Testamento ya había una celebración similar a la Santa Cena, y ésta última tomó el lugar de la otra. En Israel esta celebración se llamaba “La fiesta de la pascua”, en esta fiesta se recordaba un gran acontecimiento, la liberación de la esclavitud en Egipto. El pueblo de Israel fue cautivo en Egipto por muchos años, pero Dios decide librarlos de ese yugo colocando su mano poderosa sobre Egipto con grandes juicios, siendo el más severo la matanza de los primogénitos, los israelitas se salvaron por la sangre del cordero que comieron. Para recordar esa liberación, los judíos celebraban la pascua. Cuando vino Jesús, se anunció que él era el cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo (San Juan 1:29). Su sangre derramada salvaría a su pueblo. Y así, la pascua fue cambiada y Cristo mismo instituyó la Santa Cena( San Lucas 22:17-20).


¿Qué es la Santa Cena?

Es una conmemoración de la muerte expiatoria de nuestro Señor Jesucristo; usando el pan como símbolo de su cuerpo y el vino como símbolo de su sangre.


¿Qué simboliza?

La muerte de Cristo. El pan que se usa en la Cena de Señor representa el cuerpo de Cristo. En ninguna manera pensamos que el pan se convierte en el cuerpo de Cristo ni el vino en Sangre, son solamente símbolos que nos traen a la memoria con más fuerza el sacrificio del calvario.

Simboliza la salvación y la liberación del yugo del pecado. Al comer del pan y beber del vino de la Santa Cena, se simboliza la salvación del que cree en Cristo. Toda persona que acepta a Jesús como su salvador debe reconocer y creer que él murió por sus pecados. Y esa fe, el hombre la expresa comiendo del pan y bebiendo del vino. Además simboliza la unión con Cristo. Así como todos comen del pan y beben del vino, así todos los creyentes están unidos en Cristo.


En resumen:

Que es la Santa Cena:

a. Fue instituida por nuestro Señor Jesucristo (San Lucas 22:19-20); 1era. Corintios 11:23-29).

b. Fue practicada por los apóstoles (Hechos 2:42;20:7). Es una conmemoración de la muerte expiatoria de nuestro Señor Jesucristo; usando el pan como símbolo de su cuerpo y el vino de su sangre.

Porque celebramos la Santa Cena:

1. Es un privilegio que nos trae bendición (1era. Corintios 10:16).

2. Es un testimonio de fe en el sacrificio de Cristo (1° Corintios 11:25).

3. Es un testimonio de esperanza en la participación de la Cena del Cordero (San Lucas 22:16; Apocalipsis 19:9)

4. Es un testimonio de esperanza en la segunda venida (1° Corintios 11:26).

5. Es testimonio de amor cristiano y comunión con los hermanos (Hechos 2:42).

6. Es testimonio de comunión con el cuerpo de Cristo (1° Corintios 10:16).

Como debemos acercarnos a la Mesa del Señor:

1. Con pleno conocimiento de lo que hacemos (Colosenses 3:8-10).

2. Con meditación y oración (San Mateo 6:6-8)

3. Con un corazón limpio (1° Corintios 11:28).

4. Con humildad (Proverbios 15:33).

5. Sin rencores ni amarguras contra otras personas (San Mateo 5:22-24).

6. Con deseo ferviente de recibir del Señor bendiciones especiales que vengan a fortalecen la vida espiritual y ayudarlos a vivir más cerca del Señor (Romanos 12:11)